sábado, 27 de diciembre de 2008

a lo LOCO fede, subele mambo, metele parake


bibibibibi, cuidaito con la noche de ayer!!


gente volando, cerveza y ANDRES PAJARES (en pequeño)

Ayer decidí cortarme el pelo. Sí, son una de estas elecciones que tienes que hacer sin pensarlo mucho, ya que si no te entra la morriña y pereza y no vas hasta que te confundan con Lucía Lapiedra.
Llegué a la puerta puntual como la hora del teletexto, y COMO SIEMPRE el menda tenía retraso (en el sentido de que me iba a atender mucho más tarde, no en el sentido menstrual, aunque bien podía ser cierto ya que las plumas no las esconde ni con el frío). - ¡Ay lo siento…, es que tengo hoy una tarde ajetreada y los clientes se están retrasando, ¿podrías pasarte en una horita?-. ¡ Una horita, pero que mierda hago yo en una hora!, anda que no se pueden hacer cosas en una hora, pensé para mis adentros: echar un polvo de ensueño, matar y esconder el cadáver, ver dos capítulos de Californication e incluso echarte una cabezada en la que te levantes con una ligera erección. - Bueno, en una hora estoy de vuelta-. Sin saber cuál era mi destino, empecé a deambular por las calles más céntricas, con los ojos bien abiertos, admirándolo y contemplándolo todo. Me gusta sobre todo mirar hacia arriba, los tejados, las palmeras, los áticos, el cielo. Nadie sale al centro a pasear y se molesta en levantar ligeramente la cabeza, pero juro que al hacerlo descubrirá otra ciudad completamente diferente. Cuál fue mi sorpresa, cuando me encontré en una calle próxima a la casa de mis abuelos, aquella en donde los primos jugábamos al fútbol, cada vez que venían de visita desde la capital o en la que tantos petardos hemos explotado en mierdas de perro para manchar las paredes calizas. También, era el sitio donde nos gastábamos el dinero que nos soltaba a escondidas la abuela en gominolas. Buenos recuerdos aquellos. Seguí andando absorto en mi pensamiento hasta topar con el que puede ser la guarida donde los Reyes Magos esconden gran parte de mis regalos, la FNAC. Llamémoslo consumismo, o bien ganas de almacenar objetos en una vida en la que solo estamos de tránsito, pero qué coño, déjame disfrutar escuchando buena música y leyendo género de terror. 1001 discos que tienes que escuchar antes de morir, puede ser una buena opción a tener en mi estantería.
¡Mierda, llego tarde! Con el pulso acelerado entro en la peluquería y me siento en el grifo donde el marica farlopero se dispone a hacer de las suyas y disfrutar tocándome la cabeza. ¡Qué coño! Yo también estoy disfrutando, me entró un orgasmo mental con tanto masaje en el cuero cabelludo.
Esta noche va a ser buena, me voy a emborrachar con los amigos.

sábado, 13 de diciembre de 2008


Me encantaría ser un artista de muchísimo prestigio. Crear una exposición en la que la entrada sea carísima y que solo se base en una sala con una fotografía enorme de mi culo y el sonido de un peo interminable y que a la salida repartieran papeles que pusieran: guille se ha reído de mi.