sábado, 26 de diciembre de 2009

martes, 22 de diciembre de 2009

K. O.





No entiendo muy bien de qué va esto, pero sin saber por qué, me estoy volviendo demasiado crítico. Ya nada me convence o simplemente simpatiza con mí SER. ¿Será la vida la que cambia o seré yo el cambiante? Demasiado exigente, quisquilloso e incluso llegando a rozar lo MANIÁTICO.

Visto desde fuera parece una estupidez.
- Oh vaya ese señor va de sobrado-.
- Se piensa que mientras nosotros vamos, él ya está de vuelta-.
- No sabe realmente lo que es pasar hambre y necesidad, injusticias todas-.

A este tema me quiero referir. No es que yo esté de vuelta, si no que es más un enfado, un desentendimiento el que tengo conmigo mismo y no con los demás. Una continua pelea de YO contra YO en la que el número de asaltos es indefinido y solo terminará cuando uno de los contrincantes quede en pie y el otro, ahí en el suelo, junto con los demás. He de acabar con esta lucha pronto o serán los dos adversarios los que terminen agarrados y por los bajos. Arrastrados pisoteados y barridos con viejas escobas. Fin del 3 asalto.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Café au lait.


¿Qué harás cuando dejes de odiar a todo el mundo y comiences a odiarte a ti mismo?


¿Qué harás?

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Bien lo sabes


Mañana es el nuevo despertar de todas y cuantas cosas quise tener. No me importa lo que opinen ni lo que digan pero sí tan siquiera podrían, dejadme en paz, hacer sin ser visto, hacer sin mirar. Trabajar solo y joder cuanto pueda y más. Miro el camino ya dejado atrás, tantas cosas y no poder parar de pensar jamás. La muerte me aterra, pero la vida también. Todo es un TODO. Un continuo flujo unido y entrelazado entre sí, por esa materia ni líquida ni sólida, sino más bien espesa; la que nos indica qué hacer y qué no. Ni tan siquiera razonar. Ni libres somos para razonar, o quizás, sí pero no lo sabemos del todo bien, ¿tu me entiendes, verdad? Continuos movimientos de mano que trazan sendas de palabras y números ya quedados en superficies para SIEMPRE. ¿Y quién dijo QUERER ES PODER? Valiente estupidez que se arregla con dinero, más que quieras más dinero y lo es un contínuo. Esas ilusiones que se desvanecen con los bolsillos rotos, VACÍOS!! Empezar y no poder parar ÉXTASIS uno tras otro con eyaculaciones catastrofistas y simbiosis letal mano con polla, polla con coño, con culo, cualquier otra mierda. CARNE CON CARNE, vaquero. Chocando con ritmo flojo pero provocando placer que jamás lo podrás dejar. Tal como estampamos un buen puño, encajar una derrrota. Campeones y campeonados, derrotados. Y ahí tienes al más fuerte que TÚ. Porque siempre en ello (ello), lo habrá. Bien lo sabes. Cuerpos como máquinas el mío no parará JAMÁS. Acelerado al máximo hasta que la final…relax. Tumbado y sin pensar. En el cielo está el límite y nadie lo tocará…


domingo, 22 de noviembre de 2009

Gente buena, muñeca


Odio madrugar más que nada en este Mundo. Prefiero mucho antes una veintena de estúpidos con voces molestas y aspecto desagradable (peinado pasado de época, gafas, dientes amarillos, camisas rosas tan pegadas que no disimulan ni tan siquiera un michelín, mal olor, sudor en abundancia, …) lamiendo mi sensual culo, mucho antes que poner un pie en el jodido frío suelo de mi habitación a eso de las 7 de la mañana. Me revienta también que me hablen o me digan tan solo “buenos días” en los 30 o 357 minutos posteriores al descendimiento de mi cruz. LA CRUZ. Jesús Cristo crucificado, Guille. Es algo que si sucede puede hacerme vomitar, y hacerlo tan temprano no es de buena persona, civilizada, educada y cortés como YO.

Hoy me he levantado como siempre, jodido. Si tuviese fuerzas en ese instante, juro por Dios que hasta el mismísimo Barak Obama se enteraría de que odio madrugar. Ese negro lo controla TODO, sabe manejar el cotarro. Mi desayuno ha sido un vaso de agua bien fría, es lo único que a esa hora entra por mi garganta y luego no sale.

Me visto y salgo a la calle, hace buen día y prefiero andar a coger el coche. Ando sin rumbo pero con la cabeza alta y sacando pecho, buen hombre de provecho. Compro algo de comer y me siento en un banco del paseo marítimo, junto a la arena. Me descalzo y entierro mis pies en la arena, algo fría aun, pero acogedora y suave. ¿Conoces esa sensación, no? Noto como alguien se sienta a mi derecha. Con la primera ojeada solo pude ver aquella melena rubia. ¡y qué melena! Olía bien, puro y penetrante.

- Hola, me llamo Carla.
- Que hay Carla.
- Paseo por aquí, ¿y tú?
- Yo también Carla.
- No eres muy hablador, ¿verdad chico?
- Haces demasiadas preguntas Carla, yo apenas tengo ganas de conocer gente nueva. Por lo que veo, tú eres nueva y has empezado demasiado rápido, ¿no crees?
- No se a lo que te refieres con rápido. Yo simplemente paseaba, y te vi. ¿Qué hay de malo en que me acerque y te haga un poco de compañía?
- Súbete el vestido.
- ¿Te gustan mis piernas?
- Me gustan las mujeres.
- ¿Oye, no seraaas un perturbado, no? He oído hablar de tipos que se ligan a tías para luego marcarlas de por vida.
- Bueno…
- Y hay tipos que te follan y cortan tu culo para luego disecarlos y hacerse asientos para el coche.
- Dejé de hacer eso hace años Carla.
- Nunca se sabe cuándo uno deja de hacer algo, o si simplemente le ha dado al pause, y en un tiempo aprieta de nuevo el play. Pero tú no tienes pinta de abusador de niñitas, ni tan siquiera de abusador de nada. Lo noto por tú modo de comportarte. Pero me gustas. Me gustaste en seguida.
- Será mejor que lo dejemos Carla.
- No, por favor… dame otra oportunidad. Empezaremos de nuevo, me levantaré y volveré a sentarme a tu lado, volveré a sentarme a tu lado y…
- No Carla, eres un poco rara, y yo soy mucho peor que eso. quiero. Quiero no, necesito estar solo.
- Si eso es de verdad lo que quieres, no soy quién para cuestionarlo. Adiós, supongo que no nos volveremos a ver.
- Supones demasiado Carla. Vuela con tu alma libre. Vuela por encima del mar y cuando ya no veas la costa entonces intenta encontrarme. Búscame con la mirada. Yo seguiré aquí, sentado.

Se fue con paso firme y buen movimiento de culo. ¿Buena chica, no crees?

lunes, 2 de noviembre de 2009

Respiré

Bajé la calle, rápido. Con las manos en los bolsillos. Apretando los puños. Hacía frío y el whisky apenas me había calentao, pero mi mente si lo estaba, al menos eso pensaba. Quizás ella ya habría llegado, está ahora dejando la maleta justo en la entrada y se acerca al frigorífico, seguramente algo para beber y poca cosa de comer. Mujer de poco fondo. No, no, mejor, está ya completamente desnuda, en la cama, con aquella manta de pelo gordo, jejé, de manchas imborrables que formaban pequeñas caras y dibujos grotescos. Solo ella era capaz de derramar vino y dejar aquella preciosa figura-vagina rojiza grabada DE POR VIDA. Quizás, al llegar yo, hagamos el amor, sin palabras. Despertarnos cara a cara, juntos.
Esta vez, la sensación era mucho más fuerte. Seguro, ya está en casa. Y corrí. Doblé la esquina, salté el charco, el semáforo en rojo también. - Hoy no habrá una cerveza juntos, lo siento Martin. Ha llegado y me espera-. Martin sonrió.
En la entrada no había maleta, y mi cama al fondo, sí, con aquella manta pero no con ella. ELLA. Me acerqué, puse la cara en la almohada. Respiré.

jueves, 29 de octubre de 2009

El transeúnte.


Ver su cara me produjo una reacción en cadena.

Sólo quería que mi puño impactara en su puta mandíbula. Directo, limpio, majestuoso.

Golpear, machacar, reventar, romper, destrozar.

Y depués, mearle en lo que le quede de cara.

Sin embargo, seguí caminando. No se merece una mierda.

martes, 27 de octubre de 2009

Lady Punch

Definitivamente puedo decir que he visto a LADY PUNCH más de 100 veces y no voy a parar jamás.



martes, 20 de octubre de 2009

miércoles, 14 de octubre de 2009

Sin capa puedo soñar.


El aire fluye a mi alrededor. Siento el viento en mi cara y la ciudad se encuentra bajo mis pies. Nado por un océano de nubes en el cual cada una de ellas tiene una cara conocida. Hay una que se parece a mi hermano.
Me acompaña el sonido de mi ropa bailando al son de las ráfagas. Intensas y etéreas ráfagas envueltas del espacio infinito que se abre a mi alrededor.
El sol sacia la sed de mi espiritu. Mi piel bebe de los fulgurantes rayos, se colma de energía como aquel hombre del planeta Kriptón.

Vuelo.Está en mi naturaleza.

Sangre. Sangre y odio. Mi cara está manchada de rojo, al igual que el suelo. Ya no vuelo. He vuelto a la realidad. Un puño cerrado me explica el mundo. Está lleno de sangre y odio.

Papá vuelve a por más.

jueves, 1 de octubre de 2009

Mosquitoes are dangerous at night



Todo verano tiene su noche de mosquitos.

El mío prácticamente ya había terminado, y septiembre estaba entrado. Llevaba largo rato frente al ordenador, sin sueño, sin interés en lo que estaba viendo. Simplemente quería que pasase el tiempo y que la cama me llamase. Harto de tanto porno apagué el ordenador, apagué las luces y me relajé entre las sabanas. Fue entonces. Él. Él estaba ya allí conmigo. Desde hace bastante rato, pero el muy hijo de puta le gusta hacerse esperar, hacerse notar, por así decirlo. Un zumbido en mi oreja derecha. Mierda. Bah, seguro que se irá. otro zumbido, y otro más, y así largo rato. Enciendo la luz. Busco por el techo, por las paredes, como un niño cuando le llevan a ver las estrellas y no encuentra ni una puta constelación. Miro de aquí para allá, y de norte a sur. Nada. Vuelvo a apagar las luces. Al instante un gran caza F18 vuelve a zumbar por mi oreja, del susto casi caigo al suelo. Terminé rendido, entregado ante su invencible aguijón. Supongo que mi sangre se lo ponía duro. Muy duro.

Me levanté a la mañana siguiente con la almohada medio húmeda. Debí dormir con la boca bien abierta, supuse. Me picaba mucho detrás de la oreja izquierda. Me rasqué y palpé algo tremendamente blando, y húmedo también. Corrí al espejo del baño pero no conseguía verme allí detrás. Cogí otro pequeño espejo y haciendo juego entre ellos lo vi. Era como una herida enorme, una pupa que supuraba un líquido blanquecino. Tras largo rato intentando buscarle una forma a ello que me resultaba bien familiar, caí en la cuenta de que se parecía a un enorme coño. un COÑO grande y mojado, y con el pelo de mi cabeza la escena era mucho más grotesca. Pelo púbico y coño, todo en uno. Vaya putada pensé. Fui al médico con un gorro de lana, aunque hacía bastante calor. Aquel líquido calaba y me apresuré para llegar lo antes posible.
Tras un rato de espera. Entré en la consulta y me lo examinó. – Ohh-. Fueron sus palabras. Lo examinó de nuevo. –ohh, vaya chicho, me parece que anoche dormiste con el insecto equivocado. Nunca había visto una picadura de este tipo, pero sí que he oído hablar de ellas, son extrañas, muy extrañas-. Mientras lo tocaba, lo examinaba como si nunca antes hubiese tocado un coño y fuese lo más parecido a uno real. –ooh-, volvía a decir . – Debes quitarte ese gorro, dejar que se seque con el aire, y úntate esta pomada dos veces al día.
Así hice. Me dirigí a la parada de autobús con el gorro en la mano y mi enorme coño detrás de la oreja izquierda. Mientras hacía cola, mi enorme coño me picaba, muchísimo, y yo me rascaba. Cuanto más fuerte más picaba y más supuraba ese liquidito que ya me estaba manchando el hombro. Escuchaba como la gente cuchicheaba a mis espaldas. – eh mira ese chabal, ¿es eso un coño enorme?, oh si, eso parece, ey mirad como se lo toca, joder parece que eso le excita, cada vez va más rápido, se va a correr, está húmedo, sí, mirad-

Llegué a casa llamando al suicidio a gritos. Pero este estaba muy ocupado, al menos ese día.

Los días pasaron, y los meses también. Pensaba que el tiempo de curación sería más rápido, pero los médicos a los que iba a visitar de vez en cuando, parecían excitarse más con mi coño tras la oreja que decirme cuando acabaría aquel horror, así que aprendí a convivir con ello. Un día haciendo la compra, me choqué con una chica. Rubia, bonitos ojos y bonito cuerpo también. Le tiré con el golpe algunas lechugas que recogí del suelo y se las volví a colocar en la canasta. Tras varias frases estúpidas de ligoteo quedamos en cenar aquella noche. No me había visto el coño, aún. Y pese a la pequeña depresión que sufría por mi órgano sexual mal colocado, aun no había perdido aquella gran habilidad que el gran DIOS me había otorgado con las chicas.
La cena fue buena y de lo más agradable. Fuimos a su piso y abrió una botella de vino. Bebimos. Abrió otra y seguimos bebiendo. Luego pasamos al whisky. Sonaba buena música de fondo y mi coño lo había logrado ocultar con un buen peinado hacia el lado. Bebimos muchísimo y comenzamos a besarnos. Yo sacaba la lengua y ella también. Le mordía la oreja y el cuello. Puse una mano en el interior del muslo y comencé a subir. Seguíamos besándonos, babeando. Le metí mano por debajo de la falda y de las bragas. Joder, parecía que el coño de mi oreja izquierda también se excitaba y notaba cómo supuraba más aun. Le quité la blusa y le besé el pecho, un buen señor pecho, terso y duro. No me dí cuenta hasta que lo toqué. Grité, grité como un loco. Aquella tía tenía una enorme polla blancucha arriba del ombligo, pegada al pecho con cinta adhesiva, pero se la notaba en plena tensión. ¿Qué mierda era aquello?

Me lo explicó, me explicó todo. Ella también había sufrido la tremenda picadura de aquella especie de mosquito del infierno, solo que al parecer, a las tías les afectaba en sentido opuesto. Aquello era irracional, una película dirigida por Lynch. Yo también le enseñé mi enorme picadura-coño y tras unos segundos algo incómodos, comenzamos a hacerlo. Nos frotábamos bien duro. Mi cabeza contra su barriga. Polla contra coño. Coño contra polla. Éxtasis en estado puro. Se corrió y fue estupendo.
Dormimos abrazados.
Me desperté a la mañana siguiente con una tremenda resaca. No conseguía levantarme ni un solo centímetro, y eso que me meaba como hacía siglos que no me ocurría. La cabeza me dolía, me daba vueltas y me pesaba, muchísimo. Revisé, como todas las mañanas mi coño con la mano, siempre con la esperanza de que ya no estubiese allí. Pero mi mano chocó con una enorme bolsa, colgando de mi cabeza, detrás de la oreja. Eran huevos. De mi coño brotaba una enorme bolsa de huevos que contenían pequeños mosquitos. Mosquitos del infierno. en su interior. El señor suicidio por suerte tenía hueco en su agenda y pasó a visitarme. Un buen golpe entre ceja y ceja. Un buen cuchillo afilado. Inoxidable. Vosotros, mosquitos del infierno venís conmigo. Vuelta a casa. ¡PAM!


Foto: Slinoice y Sctero por KekoDreucol

sábado, 26 de septiembre de 2009

Tú y yo, señor

¿Todo bien?
Divertido, esa es la palabra.
Bueno, hay una red muy basta, ¿no?, un océano de posibilidades. Adoro los perros. Antes criaba conejos. Me encantan los animales. Su instinto, como piensan. He visto a perros razonar ante un problema, los he visto pensar… en situaciones difíciles. ¿Me podéis prestar un par de pavos? Mi casero es un demonio. Gracias… tengo mucha cara, lo se. Parece que fue ayer cuando me las arreglaba solo. Sí.

¿Porno amateur o profesional?



La actitud de un hombre puede conducirle en cierto sentido al modo en que basa su vida.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Bob Esponja. Te odio


Llevaba largo rato caminando por el arcén con el dedo levantado. El sol pegaba en mi cogote por lo que sabría que me iba a dejar una marca descomunal, una delgada línea que separa al hombre duro, hombre de peleas y botella, del hombre rata, animal nocturno. En ese momento una furgoneta destartalada paró unos metros delante de mí, los frenos chirriaron de tal forma que tuve que sujetarme las orejas contra la palma de mis manos. Se caían del dolor agudo. Agaché la cabeza por la ventanilla y a través de ella lo divisé. Su nombre me había perseguido casi desde la escuela, aunque a él jamás lo ví, ni siquiera un poquito. Big Slim Hazard.

- ¿Qué chico, vas a algún sitio o simplemente vas? - No entendí bien la pregunta, y eso que era una pregunta jodidamente buena.
- Voy a Encinitas, San Diego.
- Pues arriba muchacho, puedo dejarte como a unos 100 km de distancia de tu destino, yo me dirijo algo más al norte.
- Bueno, no estoy seguro señor. No me gusta demasiado su aspecto. No es que tenga nada en contra de los cojos señor, pero esque ese muñón al aire, me atrae tanto la mirada que podría pasarme prácticamente todo el camino con los ojos clavados en él, lo cual me marearía y podría vomitar. Además no confío mucho en alguien que posee solo una pierna para tres pedales.
- Para algo llevo este viejo madero. Anda sube. Pararemos en la próxima gasolinera. Compraremos una botella a medias.
- Bueno está bien de acuerdo.

Big Slim Hazard, apretaba fondo el pedal del acelerador y con el estoque hacía virguerías de frenos y cambios de marcha. Habíamos pasado ya varias gasolineras, pero yo no abrí la boca, aunque si que quería mear.
A gritos tuve que decirle que quería mear, pues si no hay que hacerlo por la ventanilla y agarrarse bien, hermano, agarrarse bien.
Finalmente Big Slim Hazard salío del trance en el que se encontraba, y giró a la derecha en desvío hacia una estación de servicio. Frenó violentamente, y del parasol cogió una cajetilla de cigarrillos. Entonces lo vi. Bob Esponga, una pegatina pegada seguramente muchos años atrás que me miraba con aquellos ojos fijos y fríos.
Nos bajamos, y fui al baño corriendo. Volvimos al coche.
B. Slim sujetaba en su mano una botella de vino, ya abierta. Y chupaba, y bebía, tragaba. Volvía a chupar, a beber y a tragar. Me pasó la botella. El vino estaba caliente pero sabia bien.
Retomamos la carretera, a gran velocidad, como de costumbre. Entonces caí en un profundo sueño.

Me desperté muy mareado con el sol del amanecer pegando directamente en mis pupilas, pequeñas como piojos. Mi cabeza retumbaba, los sesos salían por mis orejas y mi barriga pedía a gritos un gran puñetazo. Quería salir de mí, junto con la mierda que albergaba en su interior. Intenté incorporarme pero mis manos estaban en mi espada. Maniatado. La cuerda picaba, escocía. Intenté hablar, gritar. Mi boca tapada por aquella buena y resistente cinta americana que no cedía lo más mínimo. Miré directamente a Big Slim Hazard pero el sol seguía cegándome. Big Slim reía, demasiado fuerte en mi opinión. Y allí estaba él, con sus ojos fríos y fijos en mi.

Bob Esponja. Te odio.

Sonaba No Suprises de radiohead. Quise tararearla. Dichosa cinta americana.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Me encanta Bob esponja


Hello my name is: ******* ( tu nombre aqui).

Puede que no esté pensando en lo que escribo y que tan sólo esté vomitando los pensamientos que bloquean mi mente y que paralizan mi cuerpo. Sí, sabes a lo que me refiero. Esa sensación en el estómago...bueno, el diafragma más bien, que se asemeja a un cautiverio. Una violación de tu propio ser. No en un término sexual (pervertido), sino como una erradicación del control de tu ser. Por tanto, me planteo si me estoy violando a mi mismo (esto daría suficiente pólvora para un tema aparte:si me estoy violando a mi mismo, ¿dejaría de ser una violación? No obstante, recordando lo dicho anteriormente, no pienso lo que plasmo aqui y , además, esta cuestión ya se ha esfumado de mi cabeza. Sigamos con lo nuestro.) Me violo a mi mismo o , por aplastante lógica, convivo con otro ser en mi interior que me aprisiona como en una jaula para pájaros. ¿Me confino voluntariamente a la desazón de la inquietud?

Y me pregunto yo: ¿qué coño es esto que he dicho? Ya he parado de vomitar o por lo menos eso parece. Por otro lado, creo que en realidad esa sensación, llamémosla Bogart, se ha sentido amenzado por estas palabaras que salen de mis dedos y, en un mero intento de sobrevivir, se esconde en mi interior. Acechando. Esperando. Mierda. No estoy preparado.

Vamos a darle un giro a esto. En vez de toda esta mierda densa y áspera, hablemos sobre ello en una historia. A ver, ya tenemos a Bogart y faltamos todos nosotros. ¿Le pongo "yo" o "nosotros"? Nosotros.... no. Me suena demasiado a discurso de política: " ¡Nosotros! Bla, bla, bla" (cuando usan mucho "nosotros" es porque os la quieren meter doblada, en plan hardcore). Nos queda el "yo".No me gusta usar el pronombre "yo", le tengo demasiados prejuicios (prometo que otro día les pegaremos una paliza para quedarnos libres de ellos y disfrutar del anonimato del "yo"), por lo que, para hacerlo más personal, usaremos tu nombre: *******.

Bien, ya está todo. Tenemos a ******* y a Bogart. Estamos listos. Voy a prepararme la cena. A lo sibarita.

martes, 1 de septiembre de 2009

La Desesperación


Paseaba por un sendero con dos amigos . El sol se puso. De repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio . Sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad. Mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.


El Grito- Edvar Munch

miércoles, 26 de agosto de 2009

Cuando el puño tiembla y tu letra es horrible


Hace bastante tiempo que no me sentía como hoy.
La mañana ha sido de lo más monótona e insulsa. En casa cada uno a lo suyo. Sin embargo, tengo unos nervios por dentro que no se a cuenta de que han aparecido. Es toda mi barriga, mis piernas, mi esófago, mis manos y mi cuerpo entero el que ruge, el que no puede parar de moverse y el que quiere vomitar. Es una puta sensación, algo parecido al sentido arácnido del viejo Spiderman, que sabe instantes antes que algo malo, malo no. Malísimo. Va a ocurrir. Lo se porque lo se. Lo siento. Y por eso tengo miedo, mucho miedo. ¿Evitar que ocurra? ¿Pero que ocurra el qué? Si no tengo ni idea de qué puede ser. Joder que pase de una vez. Una llamada de un amigo muerto, un accidente aéreo contra mi habitación, ¡violación! Lo que sea, pero que sea ya. Y rápido, que ocurra rápido. Por favor.
Voy a mear. Ahora vuelvo.

jueves, 16 de julio de 2009

40 años en la Luna


El 20 de julio de 1969, Armstrong comprendió el alcance histórico del evento, seguido en directo por cientos de millonesde telespectadores, y pronunció una frase legendaria: "es un pequeño paso para el hombre, un paso gigante para la humanidad". El 16 de julio de 1969, Neil Armstrong, Buzz Aldrin y MikeCollins se instalan en el módulo de comando Columbia de la nave Apollo 11, situada en la cúspide del cohete Saturno V. El enorme cohete de 111 metros de altura sale de la plataformade despegue del Centro Espacial Kennedy (Florida, sudeste) a las13H32 GMT. Cuatro días más tarde, a las 20H18 GMT, Buzz Aldrinlogra aterrizar manualmente el módulo lunar, llamado Eagle (eláguila), en el Mar de la Tranquilidad. Neil Armstrong, el comandante de la misión, anuncia entonces alcentro de control: "Houston, aquí la base Tranquilidad, el águilaaterrizó. El 20 de julio, a las 02H50 GMT, sale de su módulo lunar conuna escalera demasiado corta y tiene que saltar para llegar alsuelo, que toca exactamente a las 02H56 y 48 segundos GMT. Veinteminutos más tarde, Buzz Aldrin se reúne con él. Los dos hombres va a pasar 21 horas en la Luna y traerán 21kilos de rocas. Sobre el terreno dejan una bandera estadounidensey una placa de metal con un mensaje de paz del presidente RichardNixon.


"La colonización del sistema solar es una manera de establecerun lugar de supervivencia para la raza humana", dijo Aldrin.

martes, 14 de julio de 2009

Pensar

Ella tiene el cierre del sujetador por delante. Las arrugas de la frente de él se disipan de pronto. Él considera la posibilidad de arrodillarse. Pero sabe lo que ella puede pensar si él se arrodilla. Lo que ha hecho que se disiparan las arrugas de su frente ha sido una especie de revelación. A ella se le han salido los pechos del sujetador. Él piensa en su mujer y en su hijo. Los pechos de ella se han liberado. Ella. Amiga de su mujer. Todos los demás han ido al centro comercial, unos de compras y otros a ver una película en el multicine. De pie junto a la cama, la amiga con pechos tiene una mirada decidida y una ligera sonrisa, ligera y humosa, aprendida en el cine o en la televisión. Ella ve que él se ruboriza y que se alisa la frente como si hubiera tenido una revelación: por qué ella no ha insistido en no ir al centro comercial, el significado de ciertos comentarios, miradas y momentos distendidos a lo largo del fin de semana que él había pensado que eran fruto de su vanidad y su fantasía. Vemos esas cosas una docena de veces al día en la tele, pero pensamos que nuestras propias fantasías son descabelladas. Otro hombre diría que lo que ha visto era que ella se llevaba la mano al sujetador y se liberaba los pechos. Las piernas de él tiemblan un poco cuando ella le pregunta en qué está pensando. La expresión de ella está sacada de la página 18 del catálogo de Victoria’s Secret. Él piensa que ella es de esas mujeres que se dejarían puestos los zapatos de tacón si él se lo pidiera. Incluso si nunca antes se hubiera dejado puestos los zapatos de tacón, ella le dedicaría una sonrisa cómplice, sacada de esa página 18. Visto fugazmente de perfil cuando ella se gira para cerrar la puerta, su pecho es una media esfera por debajo y la curva de una pista de saldos te esquí por encima. El gesto sensual con que ella hace girar la puerta y la empuja están cargados de significado. Él se da cuenta de que ella está reproduciendo la escena de alguna película que le gusta. En su imaginación, su mujer tiene la mano en el hombro diminuto de su hijo en un gesto casi paternal.
No es que él decida arrodillarse, simplemente le parece notar una fuerza que le hace doblar las rodillas. Su posición puede hacerle pensar a ella que él quiere quitarle la ropa interior. Cuando ella se le acerca, la ropa interior le queda a la altura de la cara. Él casi nota la textura de la tela de sus pantalones y el tacto de la alfombra que tiene debajo, contra las rodillas. La expresión de ella es una combinación de seducción y excitación, además de un revestimiento ligeramente burlón destinado a denotar sofistificación, la pérdida de todas las ilusiones hace mucho tiempo. Cuando él junta las manos delante del pecho queda claro que se ha arrodillado para rezar. Tiene la cara de un color muy subido. Cuando ella deja de caminar, sus pechos detienen su ligero temblor y balanceo. Ella sigue estando en el mismo lado de la cama, pero todavía no está encima de él. Él clava una mirada suplicante en el techo. Sus labios se mueven sin hacer ruido. Ella parece confusa. La conciencia de su propia desnudez se convierte en una clase distinta de conciencia. Su amiga, su hijo y varios parientes más han cogido los coches para ir al centro comercial. Ella se cruza de brazos y mira fugazmente hacia atrás; hacia la puerta, su blusa, el sujetador y el mueble de la esposa salpicado de la luz del sol que entra a través de la ventana. Ella puede intentar, solo por un momento, imaginar lo que está pasando por la cabeza de él. El extremo de una báscula de baño sobresale ligeramente junto a los pies de la cama, por debajo del dobladillo del edredón. Por un solo instante, ella puede intentar ponerse en el lugar de él. La pregunta de ella hace que a él se le arrugue la frente y se le escape una mueca de dolor. Ella ha cruzado los brazos. Es una pregunta de tres palabras. – No es lo que estás pensando- dice él. Su mirada no se desvía del punto medio entre el techo y ellos dos. Ella acaba de fijarse en su propia postura, en lo idiota que puede parecer desde una ventana. No es la excitación lo que le ha endurecido los pezones. También a ella se le forma una línea perpleja en la frente. – No tengo miedo de lo que estás pensando- dice él. Y qué pasaría si ella se arrodillara en el suelo con él, así sin más, unidos en actitud suplicante; así sin más.

lunes, 22 de junio de 2009

Luz roja


Volví a casa como cada noche. Borracho, dando tumbos, pegando trompazos contra las paredes, sin saber como había conseguido llegar hasta la puerta, sin saber quién me había traído a casa, sin saber porque. Pero ésta fue diferente. Abrí la puerta con las manos temblorosas buscando la llave que encajaba con la cerradura. Tras agacharme varias veces a recogerlas y repetir la operación conseguí por fin girar el pomo, entré. Fui hacia la cocina sin encender luces, aquello ya era piloto automático. Abrí la nevera y saqué una cerveza. Volví hacia atrás y me dirigí al salón. Una luz roja se colaba por la rendija inferior de la puerta. Caminé un poco más y alcancé a empujarla. Allí estaba ella, medio tumbada en el sofá con la boca abierta, y espuma, mucha espuma mezclada con babas y algo de sangre goteaban su barbilla. Esta situación sabía que llegaría tarde o temprano pero jamás pensaría como reaccionaría mi cuerpo, mi mente, mi polla. La luz de la habitación, como había demostrado la rendija, era roja, la lámpara de pie estaba cubierta con un velo semi-transparente rojo dando un aspecto más tétrico. Era como si la muerte hubiese pasado para hacer todo aquello más bizarro y sin sentido alguno. Me senté a su lado, sin más. La contemplé un rato y con la manga de mi camiseta le limpié los labios y la cara en general. Aun estaba algo caliente. Quién sabe, una o dos copas menos en el bar, una conversación menos inerte e insustancial con una mujer sucia de la zona, una meada menos en aquellos retretes sin retretes y puede que hubiese llegado con tiempo suficiente como para evitarlo, cogerla y llevármela a la cama y hacerle el amor muy duro. Pero no fue así. Sus ojos estaban cerrados, no era como yo me esperaba y como yo había visto en las películas que se quedaban entre abiertos blancos y fríos. Comencé a besarle el cuello y con la otra mano iba acariciando sus pechos. Le desabroché la blusa y le quité el sujetador, aquella sensación era muy extraña, lo normal sería que todo su cuerpo comenzase a calentarse lenta y apasionadamente, pero ahora iba enfriándose cada vez más. Me bajé la bragueta de los pantalones y saqué mi polla acercándola a su boca. Intenté abrirla pero esta no cedía; estaba dura, la boca, no mi polla. Caí de espaldas contra el suelo y comencé a llorar. Llanto de desconsuelo y tortura.
Me desperté con la luz del sol dándome en los ojos, me puse de pie y salí de allí, por la puerta grande. Sin mirar a atrás, sin pensar en más.

viernes, 29 de mayo de 2009

Asco, puta, tú, todos

¡Qué asco joder!
Putas locuras
Putas moderneces
Putas excentricidades
Putas todas
Puta tu madre
Puta la mía
Puto borreguismo
Putos sueños
Piensas que eres el único
Solo tú lo sueñas
Solo tú lo vives
Solo tú lo quieres
Solo tú lo sientes, no mientes
Piensas que eres el único
Todos lo sueñan
Todos lo viven
Todos lo quieren
Todos lo sienten, no mienten.
¡A la puta modernidad, que tantas
cosas revienta!

domingo, 24 de mayo de 2009

Breve reflexión sobre la muerte


Abro el grifo de la bañera. Pienso: Cuando la muerte venga a buscarnos nos escupirá como huesos limpios, acabados hace tiempo, secos y duros y… ¿qué? Y nada. Y es que el problema de la Historia del Hombre es que no lleva a ninguna parte, tan solo a una cierta muerte para el individuo, cosa que resulta gris y lamentable, material de vertedero. Estoy en un continuo debate. Un debate cara a cara. Los tertulianos somos El Suicidio y yo. Mi argumento es el siguiente: Han muerto demasiados hombres de un disparo. Yo deseo algo más personal. ¿Pastillas, por ejemplo? No, las pastillas son demasiado aburridas, incluso aunque provoquen la muerte.
El Suicidio calla… Reflexiona.

sábado, 23 de mayo de 2009

NO, TRES MILLONES DE VECES; SÍ, UNA VEZ



Llevaba ya más de 3 semanas de retraso en el alquiler. La dueña del apartamento, la canosa y vieja dueña del apartamento no hacía más que escribirme notas y correrlas bajo mi puerta. Su marido había muerto hace años y estaba completamente sola en el mundo, no confiaba en nadie, no podía permitírselo, me lo dijo con esas mismas palabras. Yo tenía que pagar de una vez, tenía que pagar o marcharme, pagar hasta el último céntimo: Tres semanas a cuenta, 150 euros, y si no se quedaría con mis baúles y cajas. Solo que yo no tenía ni baúles ni cajas, solo una maleta, de cartón duro además, sin una maldita correa siquiera; porque la correa la tenía alrededor de la cintura, sujetándome los pantalones, lo que tampoco era demasiado útil ya que apenas tenía pantalones.

-Acaba de escribirme mi representante- le dije. –Me ha dicho que los nuevos temas tienen alma propia, que pueden ser un gran éxito. Lo grabaremos pronto, así que no se preocupe señora Evans (canosa y vieja), no tenga miedo, en menos de una semana tendrá todo su dinero y más-.


Pero no podía creer a un embustero como yo. En realidad no era una mentira; era un deseo, no una mentira, y quizá ni siquiera un deseo, tal vez un hecho consumado y la única manera de saberlo era vigilar la llegada del cartero, observarlo con atención, revisar las cartas cuando las dejaba en la mesa del vestíbulo, preguntarle a bocajarro si había alguna para John F. Aunque después de seis meses en aquellos apartamentos no tenía que preguntarle. Me veía llegar y siempre me hacía un ademán afirmativo o negativo con la cabeza antes de que le hiciera ninguna pregunta: no, tres millones de veces; sí, una vez. Jamás me grabarían ningún tema. Jamás tendría éxito en la música. Solo y cuando el fin del mundo esté cerca, vendrán a mí.

sábado, 16 de mayo de 2009

(----)visión.

Estoy sentado delante dea de la televisión. Hace dos días estaba completo. Desde entonces soy una sombra producida por una rueda de fuego.

Anna, se fue, me dejó, se fue de viaje a un sito donde; aún, no la puedo seguir.
Camino por la calle con una lata de cerveza en la mano. Busco interpretar esta puñalada directa al núcleo.
Dicen que todo sucede por un motivo mayor, algo que no alcanzamos a ver porque no tenemos suficiente perspectiva, eso por lo que estamos aquí.
¿A quién le importa? A mí no.

Vuelvo a casa. Voy a la cocina. Abro la despensa y cojo un paquete de doritos. Me acerco al frigorífico y me hago de mi tarro con guacamole. No cierro ninguna puerta.

Me dirijo al salón y me siento en el sofá del abuelo. Enciendo la (Tele)visión. Observo, veo, asimilo, absorbo y como doritos.

¿Qué hay más allá? Yo sólo puedo ver imagenes. Ahora, mi mundo son las figuras digitales de la pantalla. No comprendo qué más puede haber. Soy un telespectador.No quiero otra cosa que ver (Tele)visión. Bendigo la (Tele)visión.

Comprendo.Entiendo el mundo. Hago lo que Soy. Soy lo que hago.

Suena el frigorífico. Como doritos, veo Televisión.




sábado, 9 de mayo de 2009

¡Escándalo público!, ¡ESCÁNDALO PÚBLICO!


Todos nacemos en esta vida con un objetivo, con una meta que llegamos a alcanzar más tarde o más temprano. Están los abogados, los suicidas, amas de casa, corredores de bolsa, jugadores de fútbol, pederastas, médicos, chulos, borrachos, locos, basureros, pintores, escritores, inventores y demás. Joy apenas se acercaba ni por un segundo a ese prototipo, a ese esquema de personas. Desde pequeño le había fascinado el tema de la amputación, leía libros, seguía por televisión a los mayores asesinos en serie e incluso a los 14 años sufrió una erección cuando Lee Jordan, su vecino, atropelló con el coche a su perro y le dejó parapléjico de cintura para abajo. Puede ser una aberración que nadie podría comprender jamás, pero ¿qué culpa tenía el si lo fornicaron de esa manera? Su padre era el resultado de un cruce de sangre de la misma familia, un hermano con su hermana a los 23 años. Su madre había comenzado estudios universitarios pero el alcohol se apoderó de todo su ser.
Aunque Joy no estaba dentro de ese gran esquema, si que al igual que todos, buscaba su objetivo final, la cumbre de la montaña, el NIRVANA. Sabía que había sido engendrado para el acto de la amputación, pero le faltaban cojones para raptar a alguien y trabajar con él. Por lo tanto vivía demasiado frustrado.
Una mañana se levantó con la mejor idea que había podido tener jamás. Si no tenía huevos suficientes para coger a cualquiera y rajarlo, él mismo se ofrecería de conejillo de indias para su hazaña. Fue a la cocina y empezó a sacar cuchillos de todo tipo, grandes, pequeños, afilados, de sierra, cuchillos para carne, cuchillos para pescados, y añadió a su bolsa de objetos para la amputación una maza de madera y una cuchara de acero. Sabía que más de la mitad de las cosas no las iría a utilizar pero se sentía cómodo con todos esos objetos. Condujo durante más de media hora en dirección al centro de la ciudad. Aun no tenía claro dónde se posicionaría para su actuación, pero quería un sitio en el que fuese observado por una gran muchedumbre. Finamente se topó con los grandes almacenes Wart y aparcó. No pagó parquímetro, le daba igual ya cualquier multa. Arrojó las llaves con fuerza y se colaron debajo de un gran Land Rover. – Algún afortunado encontrará las llaves y se quedará con mi carro- pensó para sí mismo. Con paso firme y decidido entró por la puerta giratoria sosteniendo con el brazo izquierdo la bolsa de la felicidad. Dio una pequeña vuelta alrededor de los comercios hasta encontrar finalmente lo que a él le parecía el lugar más idóneo para asentar el campamento. Se trataba de una pequeña fuente redonda con un amplio pollete donde acomodar el trasero tras horas de compras. Respiró hondo. Cerró los ojos. Los volvió a abrir. Su pulso estaba acelerado y la barriga le daba vueltas. No quiso pensarlo más. Extendió la bolsa de objetos punzantes y contundentes sobre aquella fuente y cogió el cuchillo de sierra. El de carne. No sabía por donde empezar y lo primero que se interpuso entre el cuchillo y el muro de la fuente fue su mano izquierda. La apoyó. El mármol estaba muy frío. Comenzó a cortar. Y a gritar. Aquello dolía mucho más de lo que se había imaginado. Vomitó. Empezaba a debilitarse. Pero se reía y mucho y segúia cortando. La sangre se extendió por el suelo y el agua turbia de la fuente se tornó a un color rojo oscuro, aunque también turbio. Por fin consiguió terminar. Lo más difícil habían sido los huesos. El cubito y el radio eran duros de cojones. Ahora empezaría por su gran tripa. Nunca le había gustado tanta acumulación de grasa junta y concentrada, así que decidió deshacerse de ella. Cuando dio el primer tajo, un guardia de seguridad apareció delante de sus ojos gritando - ¡Escándalo público!, ¡ESCÁNDALO PÚBLICO! Joy no tuvo tiempo para reaccionar. El guardia de seguridad sacó una pistola, supongo que la tendría de forma ilegal, ya que sólo los policías pueden portar armas y los guardias de seguridad, que son como policías amariconados y de peor clase social, les permiten solamente una porra y unas esposas. Se ve que este guardia de seguridad era algo más espabilado. Apuntó con el arma a la cabeza de Joy y disparó dos veces. MUERTE. MUERTO. JOY K. MILLER, NACIDO PARA LA AMPUTACIÓN MUERE ASESINADO POR UN GUARDIA DE SEGURIDAD. 2 TIROS EN LA SIEN.No creo que los actos de Joy fuesen demasiado correctos, pero hay que ser muy hijo de puta para acabar con los deseos de un hombre. En realidad es no acabar con ellos. Es dejarlos a medias. El guardia de seguridad merece algo peor que la muerte. Caminará durante siglos entre un mar de coños gigantes y su apetito sexual estará en negativo.¿Existe tortura peor que esa?

viernes, 1 de mayo de 2009

Polvo eres

- ¿Qué está haciendo?
- Cavo.
- ¿El qué?
- Una tumba, es para usted.
- Ah bueno, entonces creo que nos veremos dentro de unos años. Quizás algo menos

lunes, 27 de abril de 2009

Futuros suicidas


Miro a mí alrededor y me pregunto. ¿Cuántos futuros suicidas pueden estar entre nosotros? No lo se bien, la verdad. Pero he hecho un cálculo en el que he deducido una media de 2 futuros suicidas por cada grupo de unos 25. La resolución del problema es la siguiente:

Núm. De futuros suicidas= núm. parados + núm. hombres con problemas severos de relación + estrés post- vacacional x (- mujeres)= 2’1. aprox. 2 personas (hombres, varones)

Casi todos tenemos la cualidad para detectar a esos futuros suicidas, quien diga que NO, miente. Solo hace falta mirarles directamente a los ojo. Ellos se encargarán del resto. Y, joder, no hacemos nada por ayudarles. Los dejamos seguir labrando su futuro para que finalmente llegue el año, el mes, el día y la hora exacta en la que decidan acabar con su vida.
Como dice H. Chinaski, más de un hombre bueno ha acabado en el arroyo por culpa de una mujer. Estoy sentado ahora junto a un gran grupo de personas, unos 50, lo que implica 4 futuros suicidas. ¿Es qué nadie me va ha decir que pertenezco al grupo de los 4? Me miro en el espejo. Observo. Mis ojos. No me veo como futuro suicida. ¿Futuro caníbal? Tal vez sí.

lunes, 20 de abril de 2009

Muerte y transfiguración


Sus mofletes se ruborizaron solo con mi mirada, yo sabía que me quería. Le acaricié el rostro y me besó la mano. Todo estaba nevado, pero nosotros vivíamos en una continua e interminable primavera.

domingo, 12 de abril de 2009

1 hora, 23 minutos, 15 segundos


-¿Tú te divorciaste de tu mujer, Joe?
-No, ella se divorció de mí.
-Y ¿qué es lo que fue mal?
-Las orgías sexuales.
-¿Las orgías sexuales?
-Sí, ya sabes, una orgía es el lugar más solitario del mundo. Esas orgías... Me sentía desesperado... Esas pollas deslizándose dentro y fuera... Perdóname...
-No pasa nada.
-Bueno, esas pollas deslizándose dentro y fuera, piernas enredadas,los dedos trabajando, hurgando por todos lados, bocas, todo el mundo babeando,y sudando, y una ciega determinación a hacerlo... como sea.
-No sé mucho acerca de esas cosas, Joe -dijo Edna.
-Yo creo que, sin amor, el sexo no es nada. Las cosas sólo pueden tener un significado cuando existe algún sentimiento entre los participantes.
-¿Quieres decir que a cada uno le debe gustar el otro?
-Eso ayuda bastante.
-Creo que quiero besarte Joe.
-Está bien Edna, pero antes voy a llamar a unos amigos. Será una buena orgía.

viernes, 3 de abril de 2009

Sucios hábitos, como de costumbre.

Simplemente me quedé allí sentado esperando. Unos diez minutos después sentí un hormigueo por todo el cuerpo. Fui capaz de mover la mano un poquito. Luego, otro poquito. Me llevé el wiski a los labios, conseguí inclinar la cabeza y me lo bebí todo. Puse el vaso en el suelo, me estiré en la cama y esperé de nuevo a que me entrara el sueño. Oí un disparo en la calle y comprendí que en el mundo todo iba bien. A los cinco minutos estaba dormido.
Como todos los demás.

domingo, 29 de marzo de 2009

Mujeres


Me gustan los colores

de sus ropas,

su manera de andar,

la crueldad de algunos rostros

de vez en cuando

la belleza casi pura de una cara

total y encantadoramente femenina.


Están por encima de nosotros

planean mejor y se organizan mejor.

Mientras los hombres ven televisión

toman cervezas y se pajean,

ellas, las mujeres,

piensan en nosotros, concentrándose,

estudiando, decidiendo, si aceptarnos,

descartarnos, cambiarnos, matarnos o

simplemente abandonarnos.


Al final no importa

ya que hicieran lo que hicieran

acabamos locos y solos.

jueves, 26 de marzo de 2009

El Vórtice. Parte I



Me llamo Félix y esta mañana he tenido mi gran revelación: Somos una panda de asesinos hijos de perra. Sí, sí; asesinos y , por supuesto, hijos de perra.

Todos los días a la hora de despertarme mi mente me enseñaba cicatrices, de la misma forma que los veteranos de una guerra: muestran sus carnes maltrechas y deformadas porque ya no tienen otra cosa, pobres diablos. Eran otros tiempos, eran mejores: el sol brillaba más, los caramelos eran más grandes y mis aspiraciones se resumía a ser una estrella del Rock, sí, los buenos viejos tiempos.
¿Y esto qué tiene que ver con mi revelación? Pues todo, pero si eres un puto impaciente, te jodes, yo ya tengo todo el tiempo del mundo.

Nacer a este mundo, me recuerda una frase que leí en un libro ilustrado sobre la I Guerra Mundial, La Gran Guerra:
Nacemos de la matriz de nuestra madre con las botas puestas, listos para las trincheras y nuestras madres lloran porque han creado un engranaje más de esta espiral de muerte.

Yo no me acuerdo del día en que nací, ni si llevaba botas puestas, sólo me acuerdo de una sensación fría en el estómago, igual a la que se experimenta cuando se salta de un trampolín, antes de un acontecimiento gordo, de expectativas, de fracasos y de rabia.Rabia.

domingo, 22 de marzo de 2009

Un domingo puede ser interesante


Abrí los ojos. Por un segundo pensé que me había quedado ciego, no podía ver nada, todo era de un blanco radiante que me hacía entornar los párpados. Poco a poco comencé a visualizar la habitación, estaba repleta de cuerpos semidesnudos. Hombres, mujeres, tetas grandes, tetas pequeñas, pollas grandes, pollas pequeñas, barbas, culos, bragas, sujetadores, calzoncillos y cigarros. El aire estaba muy cargado y me costaba algo de trabajo respirar, empecé a agobiarme, necesitaba abrir una ventana. Me quité las sábanas y descubrí todo mi pecho lleno de arañazos, joder vaya fiera. Me puse la camisa llena de manchas de alcohol, me subí los pantalones y atravesé toda aquella sala de cuerpos de puntillas para abrir la ventana y sacar la cabeza fuera, durante un buen rato. Iba de puntillas, no me apetecía despertar a nadie, no quería que nadie me contase lo sucedido o me diese información innecesaria. Simplemente cogería mis cosas y me marcharía de aquel lugar. Mientras el viento del exterior corría por mi cara intenté averiguar qué día era; tras un momento caí en la cuenta de que era fin de semana, domingo por la mañana. Mierda, acababa de volver a faltar al trabajo, tenía turno completo y otra vez había faltado, era la tercera vez en aquella semana. Ya podía hacerme la idea de que ésta vez no habría segundas oportunidades. Quería volver a casa. Fui hacia la puerta y sin querer le pisé una mano a una chica, bastante gorda por cierto. Dio un tremendo grito que me penetró en la sien provocándome un fuerte pinchazo en la cabeza. Salí de allí corriendo.

Iba por la Alameda Principal hacia la parada de autobús. Había mucha gente en la calle, principalmente, parejas jóvenes, familias y pequeños grupitos de anciano que habían quedado para tomar café; esos grupos de viejos cada día iban reduciéndose, como si se tratasen de judíos en campos de exterminio, los cuales tenían que asistir a trabajos forzados, y los grupos se iban reduciendo o entraban otros nuevos. Aquellos que se fijaban en mi ponían cara de indignación y asombro e intentaban en lo posible no acercarse a mi. Me encantaba esa sensación. Me encantaban los domingos de vuelta a casa.

Al llegar me di una ducha y me bebí una cerveza. La televisión no funcionaba. Bajé las escaleras hacia la segunda planta y llamé a la puerta de Mandy, pero no me hizo falta esperar, estaba entre abierta. Pasé dentro y no escuchaba nada. Entré en la cocina y vi sangre, sangre oscura y pastosa por todo el suelo seguí el rastro hasta el lavadero y allí estaba Mandy, con medio cuerpo dentro de la lavadora y el otro medio cuerpo colgando por fuera. Menos mal que a quien hizo eso no se le ocurrió poner la lavadora en marcha, sino, el suelo estaría encharcado de agua jabón y sangre. Eso me hubiese hecho vomitar, pero no fue así. Abrí la nevera, cogí una cerveza bien fría, me senté en el sofá y encendí la tele. Acababa de empezar "Aquellos maravillosos años", me gustaba esa serie.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Se necesita de vez en cuando, un verdadero hijo de puta como él

.
- Mira, amigo - dijo-, mira amigo...
- Hola - dije yo.
- Mira, amigo, no dejes que te hunda. Puedes superarlo.
- Ya sé que puedo superarlo. Aún no me he rendido.
- Bueno. Es que pareces triste, sabes. Pareces tan triste.
- Claro, lo estoy. Estaba muy dentro de mi. Pero pasará. ¿Más cerveza?
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
- Tienes una resaca infernal, muchacho - le dije una mañana.
- Qué le vamos a hacer - dijo él-. Hay que olvidar.
- Quizá tengas razón - dije-. Es mejor la resaca que el manicomio.

lunes, 16 de marzo de 2009

COMIDA DE PECES




Encendí el teléfono esperando tu llamada.
Dos horas fueron las que esperé junto a él sin el menor sobresalto. Durante ese tiempo, no estuve tirdo en el sofá como de costumbre, había abierto una nueva botella de wiski y dejado a la mitad, luego bebí dos latas de cerveza algo calientes, lo cual no me hizo gracia, y había preparado la comida, guisantes con ketchup y puré de patatas, aunque no tenía apetito. Dejé el plato en la encimera. Deambulé por el salón mirando los muebles. Mi vista se posaba en ellos, pero mi mente estaba mucho más lejos, vete a saber donde. Mujeres, coños, pelos, dibujos, muerte… me traía sin cuidado lo que rondaba mi mente, aunque sabía que en el fondo se encontraba ESO. Empecé a ponerme nervioso, tosí un par de veces y me vinieron arcadas a la garganta, no me apetecía vomitar, así que cansado de esperar, monté en el coche y conduje por todo el paseo marítimo. la tarde era bonita, el sol se estaba poniendo, la luz era cálida y había mucha vida por toda la zona. Gente haciendo footing, pescando o tomando los últimos rayos de sol, gente despreocupada, con la mente tranquila.

Me apetecía estar solo, no tenía en mente ningún sitio al que ir, no quería estar con ningún amigo, ni siquiera quería tomar otro jodido trago. Me desvié por una carretera secundaria mal asfaltada hasta que el camino terminó, cerrado por una gruesa cadena de metal que lo atravesaba de un lado a otro. Apagué el motor y bajé del coche. Estaba en lo alto de un acantilado, corría fuerte el viento y no había un alma. Mi estómago seguía moviéndose y haciendo ruido, y mi respiración no llevaba ritmo ninguno. Joder, las vistas eran espectaculares, podía ver toda la costa engullida por aquel rojizo y enorme sol. El agua presentaba un aspecto oscuro, algo siniestra. Vomité. Vomité lo que tenía dentro desde lo alto de aquel tajo y escuchaba como chocaba y hacía ruido al caer contra el mar. Me lloraban los ojos. Al momento se llenó la superficie de peces de distintos tamaños, pero aun así eran pequeños. Observé la escena durante un buen rato y volví a meterme en el coche.

Estaba más relajado. Regresé a casa. En la puerta me esperaba Juan A. Knoxville, un buen amigo, con una caja de cervezas. Bebimos hasta tarde y escuchamos buena música. Desempolvé mi guitarra acústica y volví a tocar después de tanto tiempo. Old man, de Neil Young.










domingo, 8 de marzo de 2009

ABREME TUS BRAZOS



Todo va a cambiar.
Empieza una nueva ERA y voy a disfrutarla.
No tengo miedo, soy capaz y lo voy a hacer
Andaré descalzo y los días de lluvia serán mis favoritos
No voy a encender luces
Agua fría para lavarse
Iré, no volveré
Seré amable, agradable solo con aquellos que me odien
Voy a regocijarme al apagar la ducha
Me rajaré los dedos al pasar las hojas, la lectura es buena
Despertaré vomitando y dormiré entre mi propia mierda
Me excitaré con pollas y
Me correré con viejas
Comeré basura
Pegaré a discapacitados
Partiré huesos para disfrutar con el sonido
Grabaré ruidos de gente masticando y será lo único que suene en mi ipod, día tras día, noche tras noche.
Agua caliente para beber
Me quedaré sin papel y me reiré
Insultaré al Demonio, escupiré a Dios

Solo y cuando el espíritu
Se desvanezca
Aparecerá la forma

.Raibmac a av odot 4- 8

domingo, 22 de febrero de 2009

UN GORDO CON CLASE


Arturo, 14 años, 165cm, pelo castaño desaliñado, mofletes rojos, poco cuello, más tetas que algunas de las chicas de mi clase, ombligo grande y profundo, falta de vello púbico, pene pequeño y pies planos. Esto no es una puta presentación para buscar pareja en un programa basura, pero me gusta describirme de forma escueta y clara; para qué andarme con rodeos. Soy el típico chico que siempre poseen todas las clases de un colegio, aquél al que llamarle GORDO o al que chantajearle con chucherías para que enseñe la tripa. Sinceramente me la suda si se ríen de mí. No soy nada raro, aparte de mis gafas culo-vaso, hago lo que cualquier otro chico normal; me gusta el fútbol, las videoconsolas, mirarle las bragas a Patricia la chica más guapa de mi clase, pajearme unas 2 veces diarias, o 3 si sale Patricia Conde en televisión, colecciono piedras de colores y soy malo en educación física. Creo que lo único que me diferencia de los demás es mi afición a quemar cosas con mis gafas culo-vaso. Me las quito, y las sujeto con mi mano apuntando hacia el objeto a quemar, y a modo lupa dejo que el sol atraviese el tristal y comience a derretir el plástico o a arder la hormiga.
Todo empeoró un día en el que fui a casa de mi primo mayor Miguel. Tenía 18 años y pese a ser un chulillo que se mete siempre en peleas, a mí me trata como un colega más. Era su cumpleaños y los padres le habían dejado la casa para que invitara a sus amigos y celebrara una pequeña fiesta. Me dijo que me pasara a eso de las 10 de la noche y que podía traer a un amigo. Avisé a Curro, pero ese asqueroso prefiere quedarse en casa jugando al Doom online.
Llegué a la casa andando, algo cansado y sudado por la larga caminata. Aquello era un mundo nuevo, nunca había visto tantas chicas con tan poca ropa juntas, la música era atrapante y había un espeso humo flotando en el ambiente. Miguel me sirvió el primer cubata de mi vida. Ron con coca-cola. Aquello estaba asqueroso, pero por cada sorbo que daba veía como me iba animando y la risa tonta se apoderaba de todo mi ser.
Me desperté en un sofá sin pantalones y como el resto dormían, busqué algo con lo que taparme y volví a casa con un dolor de cabeza insoportable. Era domingo y jugué a la consola horas y horas.
Como todos los lunes, fui a clase y me pasé la primera hora sobando en la mesa, pero ese día no conseguí dormirme, me sentía atacado por miradas y risas entre dientes. No comprendía la situación, tenía la bragueta subida y no se me había quedado restos de leche en la comisura de los labios, ¿de qué coño se reían esos mierdas?
En el recreo un chico de un curso superior pasó a mi lado y me pegó un puñetazo en la polla.
- ¡Creo que ahora mearas por tu precioso coño, gordo de mierda!
- (Con lágrimas en los ojos)¿Pero que cojones haces cabrón?
- ¿Me estás llamando cabrón gordo mini polla?
- ¿Qué has dicho? ¿mini qué?
- Pues lo que has escuchado majara, MINIPOLLA. Todos sabemos el tamaño de tu nabo. Seguro que te meas encima porque no te la encuentras.
- ¿Y tú cómo sabes si la tengo grande o enana? Te gusta espiarme mientras voy al baño eh marica.
- Jajajaja, mira el gordo con gafas culo-vaso se pone vacilón. Todo el mundo tiene tu video. (Saca barriga y hace como el que se baja los pantalones).
En ese momento se acerca un chico y saca su móvil. Me enseñó un video. Era del sábado por la noche y aparecía yo completamente borracho y fuera de mí, sin ropa y revolcándome por el suelo imitando a un cerdo.
Llamé desde una cabina a mi primo Miguel. Me contó que acepté una apuesta en la que si imitaba a un cerdo completamente desnudo podía sobar las tetas de una golfa que había allí.
La sangre bombeaba mi corazón con mucha fuerza, todo mi cuerpo estaba completamente tenso y respiraba aceleradamente. Quería matar a Julián. Ese tío se había encargado inmortalizar el momento de mi descontrol físico y mental y había pasado el vídeo a todo el que pudo. Lo busqué durante un rato y por fin di con él. Sentado en un banco. A su lado estaba Patricia dispuesta a dejarse tocar por el asqueroso ese. Entre risitas Julián ponía la mano en la pierna de Patri y subía lentamente.
Dios mío jamás había sentido tanta adrenalina recorriendo mi voluminoso cuerpo. Sin pensármelo dos veces, me quité las gafas y me coloqué tras su nuca. Era el momento perfecto, 12:46 de la mañana y el sol incidía con mucha fuerza abrasando pieles y evaporando agua. Un pequeño punto blanco apareció en la parte posterior de la cabeza de Julián. Allí estaba yo, con pulso de cirujano manteniendo las gafas en alto, notando como el sol se filtraba por ellas y calentaba la cabeza de ese jodido, que con la atención en otro tema, no se enteraba de nada. Sin esperarlo, se escuchó un crujido y mi cara se empapó de sangre oscura y espesa. Caí al suelo del susto y por un momento no entendía nada. Me quité la camiseta y limpié la sangre de mi cara. Joder, Julián gritaba como una loca y rodaba por el suelo manchando todo de sangre. Al apartar la mano de su cabeza vio que sostenía parte de su globo ocular. Comenzó a vomitar. NO entendía nada de lo ocurrido, pero yo reía, reía descontroladamente, se me caía la baba e incluso me oriné encima, no podía parar de reír y gritar la palabra CERDO.
A partir de ese día, nadie se quería acercar a Julián. Un agujero asqueroso le recorría la cabeza y a través de él contemplabas lo que tenía detrás, como si se tratase de una mirilla de una puerta. Cuando se excitaba, comenzaba a brotarle sangre del agujero, algo repugnante y por lo tanto ya no había ninguna sola chica en toda la ciudad que quisiera echar un polvo con él. Había ganado aquella partida. Me encanta tener gafas.

sábado, 14 de febrero de 2009

feliz día, día feliz


Vuelvo a repetir mierda. Mierda, mierda y mierda una y otra vez. ¿Deseo, esperanza y motivación? MIERDAS. Tengo la grandiosa cualidad de cagarla, es una cualidad innata, que me empapa de arriba abajo. Cuando quiero una cosa y la tengo es cuando ella florece en todo su esplendor y la cago, A LA MIERDA.
Hoy es 14 de febrero, feliz día de san Valentín. Follad enamorados hasta que la polla eche humo y el coño vomite sangre.

jueves, 12 de febrero de 2009

Jenny, carta de amor


Salí de trabajar a eso de las ocho y media de la tarde. Había sido un día duro y sobre todo largo, muy largo. El tiempo durante el curro parecía detenerse incluso retroceder, pero al fin sonó la campana y todos nos dirigimos a fichar.
Volviendo a casa me entró un calentón de los que parece que te va a explotar la polla. Aquello era una señal, llevaba mucho tiempo sin meterla en alguna guarra; no por nada, sino porque había perdido toda la ilusión en cualquier mujer existente en el planeta Tierra. Llegué al apartamento y me di una ducha rápida y me puse ropa limpia, aunque tampoco la palabra limpia la podría describir bien, digamos que estaba menos sucia que la del trabajo. Llamé a unos amigos, parásitos de la sociedad, no trabajaban, pero se las arreglaban para de una manera u otra cobrar el paro o subsidio. Compramos varias botellas de wisky barato y bebimos en el parque sin apenas cruzar palabra alguna. Me cansé de estar con ellos y me fui a un garito cerca de la estación de autobuses. Aquello echa peste, toda la gentuza de la ciudad se reúne en estos alrededores para conspirar y mearse el uno al otro. Quise beber una cerveza antes de meterme en la cama, y al entrar al bar fue como un rayo directo caído del cielo. Era negra (nunca antes me había fijado en una, ni siquiera pensado en alguna para mis masturbaciones), algo más alta que yo, su pelo aunque rizado era largo, casi amazónico y le llegaba hasta el trasero, bonita palabra para describir ese precioso culete ni grande ni pequeño, simplemente bien formado. Los pechos no eran muy grandes, pero si que estaban bien puestos y con eso me bastaba. Tenía unos ojos preciosos y su boca era deliciosa. Todo fue cuestión de unas cervezas y al cabo de un mes le propuse que se viniera a vivir conmigo.
Lo más increíble de esto era que esta noche me había propuesto follar, y no lo conseguí, pero me enamoré. Desde que la conocí no habíamos tenido SEXO, ni siquiera un ligero magreo. Jessy se ponía muy nerviosa cada vez que nos besábamos y ponía mi mano en el interior de su muslo. Sinceramente, ya estába un poco harto de tener que cascármela a escondidas, quería sexo, sexo del bueno con ella. Hasta que llegó el dia…
Era sábado por la tarde y nos estábamos preparando para salir a dar una vuelta. En el momento de salir por la puerta para ir a la calle Jessy tubo que ir corriendo al baño, se estaba meando. Me quedé esperando, pero quise observarla mientras meaba. Asomé el ojo por la puerta entrecerrada y no lo podía creer. Jessy meaba de pie.
Estaba sujetando su enorme polla con una mano. Noté una ligera erección, jamás pensé que se me pondría dura con un travesti, pero esa escena superó todos mis esquemas. Sin dudarlo, irrumpí en el baño y del susto se calló y se golpeó en la cabeza. No fue nada grave pero temblaba como una condenada o condenado. La besé en la frente y le dije:
- No te preocupes, no pensé en esto jamás. Pero no estoy asustado, mi amor está por encima de todo.
- ¿Entonces…?
- Calla y disfruta zorra.
Esa noche no llegamos a salir de casa, ni siquiera el domingo. No paramos de hacerlo durante el resto del fin de semana, nos cambiábamos, unas veces daba Jessy, otras yo. Disfrutábamos de cualquier forma. Hasta que el cansancio nos pudo, y nos dormimos abrazados hasta el lunes.
Me levanté sin saber donde me encontraba. Por un momento no recordaba nada, ni me sonaba aquella habitación, pero poco a poco, los recuerdos volvieron a mi cabeza. Fui rápido al baño y empecé a vomitar. El culo me dolía muchísimo y eso me hizo vomitar aun más. Al terminar y volver al dormitorio, Jessy seguía dormida con la boca abierta y las sábanas a medio cuerpo dejando asomar sus pequeños pechos.
Saqué un largo cuchillo del primer cajón y volví corriendo. Ira, rabia y sobre todo asco, mucho asco. Grité pero no se despertaba. Le escupí en la boca y en la cara y abrió los ojos.
- Mmm, buenos dias gordo. ¿Te has levantado tontorrón esta mañana?
- ¡Calla joder! Eres repulsiva.
- ¿Cómo? Es que no te enti…
No pudo terminar la frase. Le pegué con el puño en la boca y se dio con el cabecero de la cama en la nuca. Comenzó a gritar. Joder, esos gritos no eran de mujer, eran del puto maricón que llevaba dentro. Seguí pegandole y notaba como mis puños se llenaban de sangre. Ella gritaba y arañaba, uno de esos arañazos consiguió acercarme en el ojo y creo que yo también empecé a sangrar. Cogí el cuchillo del suelo y se lo clavé en el cuello, una y otra vez. El sonido era sobrecogedor, y la sangre salía como si de una pistola de agua se tratase.
Volví a vomitar y me fui corriendo a la calle. Me tropecé con un cubo de basura y un señor que pasó a mi lado se me acercó y me preguntó si me encontraba bien.
- No joder, ¡acabo de matar a alguien!
- ¿Pero qué demonios estás diciendo muchacho? ¿A quién has matado si se puede saber?
- A mi amante. La he matado, o lo he matado. Era un puto transexual. He matado a un transexual.
- ¿Estás seguro de que era transexual?
- Joder, claro que sí, nos pasamos todo el día de ayer follando, pero al levantarme me pareció repulsivo. No soy maricón y jamás había pensado en tener sexo con un tío.
- ¿Oye escucháis eso? Comenzó a gritar a todos los que pasaban por allí. ¡Acaba de matar a un transexual!
Se oyeron cuchicheos entre el gentío que se amotinaba a nuestro alrededor. Empezaron a sonar palmadas, poco a poco la gente comenzó a aplaudir, hasta que miré sus caras uno a uno. Todos parecían felices, aplaudían con entusiasmo y gritaban al unísono MUERTE A LOS TRANSEXUALES. Me estaban apoyando, estaban de mi parte. No me lo podía creer, todo era surrealismo puro y duro, hasta que finalmente yo también comencé a aplaudir, fuerte, muy fuerte, me reía, y gritaba a la vez. Vaya sensación, era increíble, si tenéis alguna vez la oportunidad de disfrutarla vosotros también, no la desperdiciéis.

No tengo nada en contra de los transexuales, bastantes problemas tienen ya encima. Pero yo también tengo mis problemas, muchísimos y lo último que quiero es que me jodan el culo.