
El aire fluye a mi alrededor. Siento el viento en mi cara y la ciudad se encuentra bajo mis pies. Nado por un océano de nubes en el cual cada una de ellas tiene una cara conocida. Hay una que se parece a mi hermano.
Me acompaña el sonido de mi ropa bailando al son de las ráfagas. Intensas y etéreas ráfagas envueltas del espacio infinito que se abre a mi alrededor.
El sol sacia la sed de mi espiritu. Mi piel bebe de los fulgurantes rayos, se colma de energía como aquel hombre del planeta Kriptón.
Vuelo.Está en mi naturaleza.
Sangre. Sangre y odio. Mi cara está manchada de rojo, al igual que el suelo. Ya no vuelo. He vuelto a la realidad. Un puño cerrado me explica el mundo. Está lleno de sangre y odio.
Papá vuelve a por más.

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