
Ver su cara me produjo una reacción en cadena.
Sólo quería que mi puño impactara en su puta mandíbula. Directo, limpio, majestuoso.
Golpear, machacar, reventar, romper, destrozar.
Y depués, mearle en lo que le quede de cara.
Sin embargo, seguí caminando. No se merece una mierda.

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