domingo, 29 de marzo de 2009

Mujeres


Me gustan los colores

de sus ropas,

su manera de andar,

la crueldad de algunos rostros

de vez en cuando

la belleza casi pura de una cara

total y encantadoramente femenina.


Están por encima de nosotros

planean mejor y se organizan mejor.

Mientras los hombres ven televisión

toman cervezas y se pajean,

ellas, las mujeres,

piensan en nosotros, concentrándose,

estudiando, decidiendo, si aceptarnos,

descartarnos, cambiarnos, matarnos o

simplemente abandonarnos.


Al final no importa

ya que hicieran lo que hicieran

acabamos locos y solos.

jueves, 26 de marzo de 2009

El Vórtice. Parte I



Me llamo Félix y esta mañana he tenido mi gran revelación: Somos una panda de asesinos hijos de perra. Sí, sí; asesinos y , por supuesto, hijos de perra.

Todos los días a la hora de despertarme mi mente me enseñaba cicatrices, de la misma forma que los veteranos de una guerra: muestran sus carnes maltrechas y deformadas porque ya no tienen otra cosa, pobres diablos. Eran otros tiempos, eran mejores: el sol brillaba más, los caramelos eran más grandes y mis aspiraciones se resumía a ser una estrella del Rock, sí, los buenos viejos tiempos.
¿Y esto qué tiene que ver con mi revelación? Pues todo, pero si eres un puto impaciente, te jodes, yo ya tengo todo el tiempo del mundo.

Nacer a este mundo, me recuerda una frase que leí en un libro ilustrado sobre la I Guerra Mundial, La Gran Guerra:
Nacemos de la matriz de nuestra madre con las botas puestas, listos para las trincheras y nuestras madres lloran porque han creado un engranaje más de esta espiral de muerte.

Yo no me acuerdo del día en que nací, ni si llevaba botas puestas, sólo me acuerdo de una sensación fría en el estómago, igual a la que se experimenta cuando se salta de un trampolín, antes de un acontecimiento gordo, de expectativas, de fracasos y de rabia.Rabia.

domingo, 22 de marzo de 2009

Un domingo puede ser interesante


Abrí los ojos. Por un segundo pensé que me había quedado ciego, no podía ver nada, todo era de un blanco radiante que me hacía entornar los párpados. Poco a poco comencé a visualizar la habitación, estaba repleta de cuerpos semidesnudos. Hombres, mujeres, tetas grandes, tetas pequeñas, pollas grandes, pollas pequeñas, barbas, culos, bragas, sujetadores, calzoncillos y cigarros. El aire estaba muy cargado y me costaba algo de trabajo respirar, empecé a agobiarme, necesitaba abrir una ventana. Me quité las sábanas y descubrí todo mi pecho lleno de arañazos, joder vaya fiera. Me puse la camisa llena de manchas de alcohol, me subí los pantalones y atravesé toda aquella sala de cuerpos de puntillas para abrir la ventana y sacar la cabeza fuera, durante un buen rato. Iba de puntillas, no me apetecía despertar a nadie, no quería que nadie me contase lo sucedido o me diese información innecesaria. Simplemente cogería mis cosas y me marcharía de aquel lugar. Mientras el viento del exterior corría por mi cara intenté averiguar qué día era; tras un momento caí en la cuenta de que era fin de semana, domingo por la mañana. Mierda, acababa de volver a faltar al trabajo, tenía turno completo y otra vez había faltado, era la tercera vez en aquella semana. Ya podía hacerme la idea de que ésta vez no habría segundas oportunidades. Quería volver a casa. Fui hacia la puerta y sin querer le pisé una mano a una chica, bastante gorda por cierto. Dio un tremendo grito que me penetró en la sien provocándome un fuerte pinchazo en la cabeza. Salí de allí corriendo.

Iba por la Alameda Principal hacia la parada de autobús. Había mucha gente en la calle, principalmente, parejas jóvenes, familias y pequeños grupitos de anciano que habían quedado para tomar café; esos grupos de viejos cada día iban reduciéndose, como si se tratasen de judíos en campos de exterminio, los cuales tenían que asistir a trabajos forzados, y los grupos se iban reduciendo o entraban otros nuevos. Aquellos que se fijaban en mi ponían cara de indignación y asombro e intentaban en lo posible no acercarse a mi. Me encantaba esa sensación. Me encantaban los domingos de vuelta a casa.

Al llegar me di una ducha y me bebí una cerveza. La televisión no funcionaba. Bajé las escaleras hacia la segunda planta y llamé a la puerta de Mandy, pero no me hizo falta esperar, estaba entre abierta. Pasé dentro y no escuchaba nada. Entré en la cocina y vi sangre, sangre oscura y pastosa por todo el suelo seguí el rastro hasta el lavadero y allí estaba Mandy, con medio cuerpo dentro de la lavadora y el otro medio cuerpo colgando por fuera. Menos mal que a quien hizo eso no se le ocurrió poner la lavadora en marcha, sino, el suelo estaría encharcado de agua jabón y sangre. Eso me hubiese hecho vomitar, pero no fue así. Abrí la nevera, cogí una cerveza bien fría, me senté en el sofá y encendí la tele. Acababa de empezar "Aquellos maravillosos años", me gustaba esa serie.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Se necesita de vez en cuando, un verdadero hijo de puta como él

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- Mira, amigo - dijo-, mira amigo...
- Hola - dije yo.
- Mira, amigo, no dejes que te hunda. Puedes superarlo.
- Ya sé que puedo superarlo. Aún no me he rendido.
- Bueno. Es que pareces triste, sabes. Pareces tan triste.
- Claro, lo estoy. Estaba muy dentro de mi. Pero pasará. ¿Más cerveza?
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
- Tienes una resaca infernal, muchacho - le dije una mañana.
- Qué le vamos a hacer - dijo él-. Hay que olvidar.
- Quizá tengas razón - dije-. Es mejor la resaca que el manicomio.

lunes, 16 de marzo de 2009

COMIDA DE PECES




Encendí el teléfono esperando tu llamada.
Dos horas fueron las que esperé junto a él sin el menor sobresalto. Durante ese tiempo, no estuve tirdo en el sofá como de costumbre, había abierto una nueva botella de wiski y dejado a la mitad, luego bebí dos latas de cerveza algo calientes, lo cual no me hizo gracia, y había preparado la comida, guisantes con ketchup y puré de patatas, aunque no tenía apetito. Dejé el plato en la encimera. Deambulé por el salón mirando los muebles. Mi vista se posaba en ellos, pero mi mente estaba mucho más lejos, vete a saber donde. Mujeres, coños, pelos, dibujos, muerte… me traía sin cuidado lo que rondaba mi mente, aunque sabía que en el fondo se encontraba ESO. Empecé a ponerme nervioso, tosí un par de veces y me vinieron arcadas a la garganta, no me apetecía vomitar, así que cansado de esperar, monté en el coche y conduje por todo el paseo marítimo. la tarde era bonita, el sol se estaba poniendo, la luz era cálida y había mucha vida por toda la zona. Gente haciendo footing, pescando o tomando los últimos rayos de sol, gente despreocupada, con la mente tranquila.

Me apetecía estar solo, no tenía en mente ningún sitio al que ir, no quería estar con ningún amigo, ni siquiera quería tomar otro jodido trago. Me desvié por una carretera secundaria mal asfaltada hasta que el camino terminó, cerrado por una gruesa cadena de metal que lo atravesaba de un lado a otro. Apagué el motor y bajé del coche. Estaba en lo alto de un acantilado, corría fuerte el viento y no había un alma. Mi estómago seguía moviéndose y haciendo ruido, y mi respiración no llevaba ritmo ninguno. Joder, las vistas eran espectaculares, podía ver toda la costa engullida por aquel rojizo y enorme sol. El agua presentaba un aspecto oscuro, algo siniestra. Vomité. Vomité lo que tenía dentro desde lo alto de aquel tajo y escuchaba como chocaba y hacía ruido al caer contra el mar. Me lloraban los ojos. Al momento se llenó la superficie de peces de distintos tamaños, pero aun así eran pequeños. Observé la escena durante un buen rato y volví a meterme en el coche.

Estaba más relajado. Regresé a casa. En la puerta me esperaba Juan A. Knoxville, un buen amigo, con una caja de cervezas. Bebimos hasta tarde y escuchamos buena música. Desempolvé mi guitarra acústica y volví a tocar después de tanto tiempo. Old man, de Neil Young.










domingo, 8 de marzo de 2009

ABREME TUS BRAZOS



Todo va a cambiar.
Empieza una nueva ERA y voy a disfrutarla.
No tengo miedo, soy capaz y lo voy a hacer
Andaré descalzo y los días de lluvia serán mis favoritos
No voy a encender luces
Agua fría para lavarse
Iré, no volveré
Seré amable, agradable solo con aquellos que me odien
Voy a regocijarme al apagar la ducha
Me rajaré los dedos al pasar las hojas, la lectura es buena
Despertaré vomitando y dormiré entre mi propia mierda
Me excitaré con pollas y
Me correré con viejas
Comeré basura
Pegaré a discapacitados
Partiré huesos para disfrutar con el sonido
Grabaré ruidos de gente masticando y será lo único que suene en mi ipod, día tras día, noche tras noche.
Agua caliente para beber
Me quedaré sin papel y me reiré
Insultaré al Demonio, escupiré a Dios

Solo y cuando el espíritu
Se desvanezca
Aparecerá la forma

.Raibmac a av odot 4- 8