
Odio madrugar más que nada en este Mundo. Prefiero mucho antes una veintena de estúpidos con voces molestas y aspecto desagradable (peinado pasado de época, gafas, dientes amarillos, camisas rosas tan pegadas que no disimulan ni tan siquiera un michelín, mal olor, sudor en abundancia, …) lamiendo mi sensual culo, mucho antes que poner un pie en el jodido frío suelo de mi habitación a eso de las 7 de la mañana. Me revienta también que me hablen o me digan tan solo “buenos días” en los 30 o 357 minutos posteriores al descendimiento de mi cruz. LA CRUZ. Jesús Cristo crucificado, Guille. Es algo que si sucede puede hacerme vomitar, y hacerlo tan temprano no es de buena persona, civilizada, educada y cortés como YO.
Hoy me he levantado como siempre, jodido. Si tuviese fuerzas en ese instante, juro por Dios que hasta el mismísimo Barak Obama se enteraría de que odio madrugar. Ese negro lo controla TODO, sabe manejar el cotarro. Mi desayuno ha sido un vaso de agua bien fría, es lo único que a esa hora entra por mi garganta y luego no sale.
Me visto y salgo a la calle, hace buen día y prefiero andar a coger el coche. Ando sin rumbo pero con la cabeza alta y sacando pecho, buen hombre de provecho. Compro algo de comer y me siento en un banco del paseo marítimo, junto a la arena. Me descalzo y entierro mis pies en la arena, algo fría aun, pero acogedora y suave. ¿Conoces esa sensación, no? Noto como alguien se sienta a mi derecha. Con la primera ojeada solo pude ver aquella melena rubia. ¡y qué melena! Olía bien, puro y penetrante.
- Hola, me llamo Carla.
- Que hay Carla.
- Paseo por aquí, ¿y tú?
- Yo también Carla.
- No eres muy hablador, ¿verdad chico?
- Haces demasiadas preguntas Carla, yo apenas tengo ganas de conocer gente nueva. Por lo que veo, tú eres nueva y has empezado demasiado rápido, ¿no crees?
- No se a lo que te refieres con rápido. Yo simplemente paseaba, y te vi. ¿Qué hay de malo en que me acerque y te haga un poco de compañía?
- Súbete el vestido.
- ¿Te gustan mis piernas?
- Me gustan las mujeres.
- ¿Oye, no seraaas un perturbado, no? He oído hablar de tipos que se ligan a tías para luego marcarlas de por vida.
- Bueno…
- Y hay tipos que te follan y cortan tu culo para luego disecarlos y hacerse asientos para el coche.
- Dejé de hacer eso hace años Carla.
- Nunca se sabe cuándo uno deja de hacer algo, o si simplemente le ha dado al pause, y en un tiempo aprieta de nuevo el play. Pero tú no tienes pinta de abusador de niñitas, ni tan siquiera de abusador de nada. Lo noto por tú modo de comportarte. Pero me gustas. Me gustaste en seguida.
- Será mejor que lo dejemos Carla.
- No, por favor… dame otra oportunidad. Empezaremos de nuevo, me levantaré y volveré a sentarme a tu lado, volveré a sentarme a tu lado y…
- No Carla, eres un poco rara, y yo soy mucho peor que eso. quiero. Quiero no, necesito estar solo.
- Si eso es de verdad lo que quieres, no soy quién para cuestionarlo. Adiós, supongo que no nos volveremos a ver.
- Supones demasiado Carla. Vuela con tu alma libre. Vuela por encima del mar y cuando ya no veas la costa entonces intenta encontrarme. Búscame con la mirada. Yo seguiré aquí, sentado.
Se fue con paso firme y buen movimiento de culo. ¿Buena chica, no crees?
Hoy me he levantado como siempre, jodido. Si tuviese fuerzas en ese instante, juro por Dios que hasta el mismísimo Barak Obama se enteraría de que odio madrugar. Ese negro lo controla TODO, sabe manejar el cotarro. Mi desayuno ha sido un vaso de agua bien fría, es lo único que a esa hora entra por mi garganta y luego no sale.
Me visto y salgo a la calle, hace buen día y prefiero andar a coger el coche. Ando sin rumbo pero con la cabeza alta y sacando pecho, buen hombre de provecho. Compro algo de comer y me siento en un banco del paseo marítimo, junto a la arena. Me descalzo y entierro mis pies en la arena, algo fría aun, pero acogedora y suave. ¿Conoces esa sensación, no? Noto como alguien se sienta a mi derecha. Con la primera ojeada solo pude ver aquella melena rubia. ¡y qué melena! Olía bien, puro y penetrante.
- Hola, me llamo Carla.
- Que hay Carla.
- Paseo por aquí, ¿y tú?
- Yo también Carla.
- No eres muy hablador, ¿verdad chico?
- Haces demasiadas preguntas Carla, yo apenas tengo ganas de conocer gente nueva. Por lo que veo, tú eres nueva y has empezado demasiado rápido, ¿no crees?
- No se a lo que te refieres con rápido. Yo simplemente paseaba, y te vi. ¿Qué hay de malo en que me acerque y te haga un poco de compañía?
- Súbete el vestido.
- ¿Te gustan mis piernas?
- Me gustan las mujeres.
- ¿Oye, no seraaas un perturbado, no? He oído hablar de tipos que se ligan a tías para luego marcarlas de por vida.
- Bueno…
- Y hay tipos que te follan y cortan tu culo para luego disecarlos y hacerse asientos para el coche.
- Dejé de hacer eso hace años Carla.
- Nunca se sabe cuándo uno deja de hacer algo, o si simplemente le ha dado al pause, y en un tiempo aprieta de nuevo el play. Pero tú no tienes pinta de abusador de niñitas, ni tan siquiera de abusador de nada. Lo noto por tú modo de comportarte. Pero me gustas. Me gustaste en seguida.
- Será mejor que lo dejemos Carla.
- No, por favor… dame otra oportunidad. Empezaremos de nuevo, me levantaré y volveré a sentarme a tu lado, volveré a sentarme a tu lado y…
- No Carla, eres un poco rara, y yo soy mucho peor que eso. quiero. Quiero no, necesito estar solo.
- Si eso es de verdad lo que quieres, no soy quién para cuestionarlo. Adiós, supongo que no nos volveremos a ver.
- Supones demasiado Carla. Vuela con tu alma libre. Vuela por encima del mar y cuando ya no veas la costa entonces intenta encontrarme. Búscame con la mirada. Yo seguiré aquí, sentado.
Se fue con paso firme y buen movimiento de culo. ¿Buena chica, no crees?

No hay comentarios:
Publicar un comentario