jueves, 22 de enero de 2009

EL CIELO ES EL LÍMITE




El corazón iba a mil por hora, el pecho subía y bajaba bruscamente, todo estaba oscuro. Momento de reflexión e incertidumbre, ¿qué había sido todo aquello? Ya tenía una solución a su pregunta, una horrible pesadilla, algo fuera de lo NORMAL.
2 y 35 de la madrugada, al otro lado del teléfono había una persona durmiendo, ella lo sabía, pero no le importaba, la breve llamada los había unido por muy poco tiempo, pero el suficiente.

A la mañana siguiente el dolor de cabeza era insoportable, se tomó su medicación y se vistió. Años atrás, le habría dado algo de importancia a su conjunto, pero las cosas han cambiado, ya todo le daba igual; el vestirse era sinónimo de no pasar frío, así que cogió del armario lo primero que había y lo puso sobre la cama. Se quitó su camiseta-pijama de los red hot ya algo vieja y descolorida y la dejó con el montón de ropa sucia, el pelo le llegaba a la mitad del pecho, su color era el mismo pero estaba sucio y descuidado, al mirarse en el espejo una lágrima recorrió su mejilla hasta perderse en el suelo. Un gato le rozó las piernas pidiendo comida y como un robot autómata abrió la bolsa de basura y le dio algo de mierda que sobró en la cena de la noche anterior.

Otra vez esa sensación de agobio, pero esta vez no eran las 2:35 de la madrugada. Había perdido durante un segundo el contacto con la realidad, pero ese segundo se hizo eterno. Cogió rápidamente el pincel del suelo pero no pudo disimular su ida de este mundo a todos los que la rodeaban. Su mejor amiga la miró con cara de preocupación pero ella sonrió…

La calle estaba solitaria, apenas un par de personas andando por la acera, pero ella no lo veía así. Miraba aterrada a todos lados, ventanas puertas, altillos, tiendas. Siluetas y sombras tras las cortinas, cuchicheos y conspiraciones. Todo giraba en torno a ella y eso le producía un ansia tremenda, su respiración era descompensada, necesitaba aire puro, pero no la dejaban. Cerraba los ojos, se tapaba los oídos, pero todo daba vueltas, la respiración se aceleraba, cada vez más rápida, sin ritmo alguno.

Esta vez no había sido un solo segundo. Las dos horas y diez minutos de película habían finalizado y la sala se iluminó. Su amiga, sentada a su izquierda, separó al fin los labios de su novio, eso la alegró, no se había percatado. Pero se sentía abstraída de todo cuanto la rodeaba, ¿cuándo cesarán todos esos sueños?


No era un sueño, ni un cuadro, ni una pintura, ni siquiera un pequeño y sucio boceto, estaba loca pero no quería darse cuenta, no podía admitirlo, había conocido a un chico distinto a todos los demás al cual no quería perder por semejante majadería.

Una mano agarró su hombro, se encontraba en el suelo y no sabía cuanto tiempo había dormido allí. La cálida voz le sugería ayuda y un poco de agua y comida, pero ella se levantó y sin saber porqué arrojó de un fuerte empujón a tan extraña y bondadosa criatura, la cual calló y se golpeó en la cabeza. Corrió, corrió todo lo que pudo hasta llegar a un lugar en donde nadie la mirase ni le preguntase si le pasa pasaba algo. Necesitaba soledad, ella y su pequeña libreta en donde escribió lo que relato a continuación. No lo hizo una, ni dos, ni tres, sino cuatro veces hasta que se quedó sin papel y sin fuerzas…

Culminación del dolor

" Oigo incluso cómo ríen las montañas arriba y abajo de sus azules laderas y abajo en el agua los peces lloran y toda el agua son sus lágrimas. Oigo el agua, las noches que consumo bebiendo y la tristeza se hace tan grande que la oigo en mi reloj. Se vuelven pomos en la cómoda, se vuelve papel sobre el suelo, se vuelve un calzador, tickets de lavandería, se vuelve humo de cigarrillo escalando un templo de oscuras enredaderas... poco importa, poco amor o poca vida. No es tan malo lo que cuentan, es observar las paredes. Yo nací para eso... nací para robar rosas de la avenida de la muerte. "


Sé todas y cada una de estas palabras por una razón. No es ni buena ni mala, simplemente es una razón. Yo soy su amigo, y también estoy loco. La quería…

1 comentario:

Sietezapatos. dijo...

Me encanta tu blog.
Mucho.
Mucho.
Un besito!