
Me llamo Félix y esta mañana he tenido mi gran revelación: Somos una panda de asesinos hijos de perra. Sí, sí; asesinos y , por supuesto, hijos de perra.
Todos los días a la hora de despertarme mi mente me enseñaba cicatrices, de la misma forma que los veteranos de una guerra: muestran sus carnes maltrechas y deformadas porque ya no tienen otra cosa, pobres diablos. Eran otros tiempos, eran mejores: el sol brillaba más, los caramelos eran más grandes y mis aspiraciones se resumía a ser una estrella del Rock, sí, los buenos viejos tiempos.
¿Y esto qué tiene que ver con mi revelación? Pues todo, pero si eres un puto impaciente, te jodes, yo ya tengo todo el tiempo del mundo.
Nacer a este mundo, me recuerda una frase que leí en un libro ilustrado sobre la I Guerra Mundial, La Gran Guerra:
Nacemos de la matriz de nuestra madre con las botas puestas, listos para las trincheras y nuestras madres lloran porque han creado un engranaje más de esta espiral de muerte.
Yo no me acuerdo del día en que nací, ni si llevaba botas puestas, sólo me acuerdo de una sensación fría en el estómago, igual a la que se experimenta cuando se salta de un trampolín, antes de un acontecimiento gordo, de expectativas, de fracasos y de rabia.Rabia.

1 comentario:
brrr por fín! THE WAR
los buenos viejos tiempos.... me flipa
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